Llámame raro pero esto de investigar sobre personajes fallecidos me mola. Disfruto construyendo su vida a través de varias fuentes. En una encuentro información sobre su juventud, en otra descubro aspectos de su madurez, en otra hablan de su legado.. Es bonito y gratificante.

El protagonista en esta ocasión ha sido el gran Henry Dow, considerado por muchos como padre del Análisis Técnico. Aunque ya te anticipo que no ha sido el único. A medida que descubría cosas sobre él y su entorno me di cuenta que la teoría de Dow abarca muchas más ideas de las que nos han enseñado.

En el 90% de los artículos que vas a encontrar por ahí, prácticamente de copy paste, te hablarán de 2 aportaciones básicas y de Dow como único autor. Dan una falsa imagen de Dow que no tiene nada que ver con la realidad y lo hacen por un motivo: no se han leído su libro. Al menos este artículo está escrito por alguien que ha invertido tiempo en repasarlo y así entender lo que Dow nos quiso transmitir.

No te anticipo más, mejor descúbrelo tú mismo. Vamos ya con Dow, su teoría, y otros personajes que le acompañaron en la sombra y que fueron imprescindibles para dar forma a sus prefectos tal y como los conocemos.

Charles Henry Dow (1.851 – 1.902). De granjero en la América profunda a convertirse en una referencia de Wall Street

Sí, lo has adivinado. De este señor toma el nombre uno de los instrumentos financieros más utilizados del mundo: el índice industrial Dow Jones. Pero antes de ir con ello vamos a dedicarle el espacio que se merece a un hombre adelantado a su época.

Charles Henry Dow nació en Sterling, un pequeñito pueblo de Connecticut, a unos 250 kms al norte de Nueva York. Vivió en una sociedad muy diferente a la era actual de brutal desarrollo tecnológico. Las comunicaciones eran primigenias, ni siquiera existía el automóvil. El método más rápido para desplazarse entre ciudades.. ¡era el carruaje!

Su padre, un granjero del pueblo, falleció cuando él apenas tenía 6 años. No tenía otra opción que ponerse a trabajar para sacar la familia adelante, así que entró en la construcción como obrero. Desde niño supo ganarse el pan con sus propias manos.

Henry Dow no fue economista, de hecho ni siquiera pudo terminar el instituto. Simplemente no podía permitírselo.

El campo que más le atraía para forjarse un futuro laboral era el periodismo. A pesar de no haberse titulado a los 21 años entra como reportero en el “Springfield Daily Republican”, un periódico de Boston.

Sus primeras publicaciones están centradas en la historia regional, describiendo el modo de vida y los avances de Massachusetts. Todavía es un joven periodista, muy alejado de la leyenda económica en la que se convertiría.

Algunos de los reportajes de Dow se conservan a día de hoy, como una historia de la navegación a vapor entre Nueva York y Providence, escrita en 1.877.

Con apenas 27 años, en 1.878, publica «Newport: “The City by the Sea.” Gracias a este trabajo su carrera daría un giro vertiginoso.

En el reportaje describía con todo lujo de detalles el asentamiento, ascenso, declive y renacimiento de Newport, en Rhode Island. Era lugar de veraneo de las familias neoyorkinas pudientes, además de contar con una academia naval y una universidad de guerra.

Apoya la investigación con los registros de transacciones inmobiliarias de la villa. Así obtiene las pérdidas y ganancias en cada compra-venta.

El mánager quedó tan impresionado con su meticuloso análisis que le asignó el proyecto que cambiaría su vida: acompañaría a un grupo de banqueros a Leadville, Colorado, para informar sobre la minería de plata. Los promotores necesitaban publicidad para conseguir inversores en dichas minas, así que contratan a varios medios de comunicación para confeccionar completos publi-reportajes.

En 1879 emprenden el viaje de cuatro días en tren, conviviendo con importantes hombres de negocios de Wall Street, de quienes se gana su confianza.

Participa en sus juegos de cartas, escucha sus historias y les entrevista uno por uno. Es en estas conversaciones individuales donde realmente se da cuenta de cómo se mueven los negocios. Comprende qué impulsa a exitosos hombres a apostar su dinero por ciertos proyectos.

Al término de la expedición Dow escribe las nueve cartas de Leadville contando su experiencia. Además de hablar sobre los parajes mineros, describe cómo el capitalismo está impulsando comarcas y ciudades como nunca antes se había visto. Queda impresionado de los avances que se están produciendo a lo largo de los Estados Unidos.

El Salto a Wall Street con su amigo David Jones

Al poco de regresar de Colorado Dow se muda a Nueva York. Allí continúa trabajando como periodista, pero esta vez en la oficina de noticias financieras de Kiernan, en pleno Wall Street.

La compañía se encuentra en auge y el presidente le pide reforzar el departamento. Dow tiene claro quién será su mano derecha: incorpora a Edward David Jones, a quien había conocido en Rhode Island.

¿Te suena de algo esta dupla Dow-Jones? Efectivamente, lleva el nombre del índice industrial más famoso del mundo.

Los periodistas económicos de la época estaban constantemente tentados: los sobornos estaban a la orden del día. Los directivos ofrecían jugosas comisiones a cambio de divulgar informes positivos sobre sus empresas. Buscaban provocar fiebre compradora cuando el público leyera las excelentes noticias de las empresas, inflar el precio artificialmente y pegar el pelotazo vendiendo las acciones en máximos.

Tanto Dow como Jones se niegan a entrar en este juego. Prefieren ser redactores libres e independientes y no caer en hacer trampas.

Aunque es duro renunciar a las mordidas consiguen una reputación de la que el resto de analistas no pueden presumir. Los lectores recompensan la honestidad siendo fieles a sus publicaciones. Construyen una audiencia cada vez mayor y de calidad.

Entonces deciden ir un paso más allá. Abandonan Kiernan y se lanzan a la aventura, creando su propia agencia de noticias económicas. Dow, Jones & Company ve la luz en 1.882.

Los inicios son modestos, solamente envían un boletín financiero de dos páginas. Sin embargo, la calidad de las publicaciones hace que el éxito les siga acompañando. En solamente 7 años crecen hasta los 50 empleados. Respaldados por la audiencia deciden lanzar un periódico completo.

Un diario que sigue existiendo a día de hoy, siendo una de las referencias mundiales sobre economía.

Te estoy hablando del Wall Street Journal.

Uno de los principios que siempre deberían respetar los reporteros es la honestidad. Henry Dow les prohíbe terminantemente publicar noticias falsas o influidos por las presiones de ejecutivos. Quien se atreviera a romper esa regla sería despedido fulminantemente.

La gran ventaja del Wall Street Journal es la velocidad para conseguir información. Tenían línea directa con Boston y conexión telegráfica con Washington, Filadelfia y Chicago.

También contaban con corresponsales en Londres, además de en otras históricas plazas financieras. Las noticias llegaban a la redacción antes que a ningún otro sitio. Nadie era capaz de igualarles.

Convertidos en el periódico económico de referencia se adentran en otros aspectos de interés para la sociedad, como los conflictos internacionales. La empresa va como un tiro.

Contrariedades de la vida, cuando está en la cresta de la ola Henry Dow sufre problemas graves de salud. En lo mejor de su carrera profesional se ve obligado a  dar un paso a un lado para centrarse en su recuperación. Vende sus participaciones en el periódico y pasa a dirigir la compañía en un segundo plano.

La última aportación de Henry Dow que le lanza al estrellato después de fallecer

En 1.899 Dow empieza una editorial semanal en el periódico con fines educativos. Trata de plasmar en el periódico sus conclusiones sobre los movimientos de los mercados después de haber sido protagonista en el centro de negocios más importante del mundo. Duró solamente tres años, hasta su fallecimiento en 1.902.

Éstas editoriales serán el inicio de la Teoría de Dow. Enseguida te explico por qué en 1.902 la teoría todavía está incompleta.

Nelson recopila las editoriales en 1.903 y escribe «The ABC of Stock Speculation». Éste libro es considerado la primera Teoría de Dow.

Cuando Dow escribe las editoriales en ningún momento pretendía sentar cátedra ni crear un manual explicando las bases del mercado. Lo que recopila Nelson es un diario de Trading, donde una vez a la semana da su opinión sobre los movimientos más relevantes.

Es como si nos ponemos a contar que la última subida del Dax40 la ha propiciado la bajada de tipos de interés del Banco Central Europeo, o explicamos por qué el EUR-USD se está pegando una castaña en los últimos dos meses. Sólo que desde los ojos de alguien que vivió hace casi 150 años.

El siguiente personaje del que te voy a hablar podría considerarse el gran olvidado de la historia económica americana. Es alguien fundamental para completar la Teoría de Dow tal y como la conocemos hoy en día. Su nombre fue William Peter Hamilton (1867 – 1929).

Era editor del Wall Street Journal, el periódico fundado por Henry Dow y David Jones. Poco después del fallecimiento de Dow lanza otra editorial con una línea continuista a la de éste, aunque añadiendo su propia visión. La publicación se titula «The Price Movement».

Dow solamente escribió su diario durante 3 años, cuando ya había caído enfermo. No tuvo demasiado tiempo para desarrollar sus pensamientos, mientras que Hamilton publica durante 27 años consecutivos, hasta que fallece en 1.929.

Por eso la teoría expuesta por Hamilton es más profunda y extensa. Era un estudioso de los mercados y lo primero que hace es revisar las editoriales de Dow una por una. No empieza de cero, como sí hizo Dow. Se apoya en sus conocimientos y crea una base sólida sobre la que continuar el trabajo.

No crea una teoría paralela que no tiene nada que ver con la original ni trata de plagiarle o atribuirse su trabajo, de hecho menciona a Dow a lo largo de las editoriales en multitud de ocasiones. Lo que hace es completarla, añadiendo aspectos que el creador no había tenido en cuenta.

En definitiva, mejora el trabajo previo.

Nos vamos aproximando al desenlace, pero todavía no hemos llegado a la Teoría de Dow definitiva. Queda un último actor por entrar en escena.

Es Robert Rhea.

En 1.932 Robert Rhea une las 252 editoriales de Dow y las de Hamilton escribe resultando en el magnífico libro «The Dow Theory» (la teoría de Dow).

Henry Dow lo empezó, William Hamilton lo completó y Robert Rhea lo unió y lo publicó.

Si quieres saber de qué va el libro te lo cuento en el siguiente apartado.

La Teoría de Dow, por Robert Rhea

Lanzo una advertencia antes de empezar: no compres el libro esperando encontrar estrategias de trading específicas diciéndote que debes vender vender petróleo en gráfico de 15 minutos cuando el RSI llegue a 70 y la media de 50 cruza con la de 80. No consiste en eso.

Lo que sí encontrarás son los cimientos por los que se rige el mercado. Te darás cuenta de cómo estas leyes básicas no han cambiado tanto, a pesar de que ha pasado más de un siglo.

Lo enfoca desde dos ángulos: uno técnico y otro psicológico. En el fondo en eso consiste la bolsa: una mezcla de números y emociones humanas. Si las identificas vas por delante del 90% de traders.

Vamos ya con el decálogo que nos muestra la Teoría de Dow.

#1. El precio contiene toda la información

Es uno de los fundamentos en los que basa sus editoriales.

Si quieres saber los resultados de una empresa mira el precio. ¿Existe una tendencia alcista? La empresa da beneficios y está saneada financieramente.

¿La acción no hace más que caer en picado? Seguramente tenga problemas serios o esté cerca de la quiebra.

También habla de cuánto tiempo tarda en reflejar el precio las nuevas informaciones que saltan a la palestra.

Se ríe de cómo algunos inversores se preocupan en mirar el periódico tratando de hallar la noticia perfecta para comprar un activo y que justo en ese momento la tendencia cambie.

No se dan cuenta de que, cuando el periódico ha publicado una información, los bancos de inversión ya lo saben hace varios días y está más que descontado. Van tarde, muy tarde.

#2. La manipulación existe, pero no puede cambiar la tendencia

Me gusta cómo pasa de contar una realidad edulcorada de Disney. Podría decir que el juego de la bolsa es perfecto, que las intenciones de todos los actores son buenas o que es imposible hacer trampas.

No lo hace, pasa de contar pamplinas. Sabe cómo se las juegan en Wall Street, donde el dinero es lo único que importa y el fin justifica los medios.

Reconoce que en ocasiones puede haber manipulaciones, pero deja muy claro que la tendencia primaria nunca puede ser manipulada.

También distingue entre la manipulación de una acción y la de un índice. Es muchísimo más sencillo influir en el precio de un sólo activo que en 30 acciones a la vez.

El mercado siempre será más grande que los insiders o los especuladores. No hay nadie con la capacidad suficiente como para moverlo. Ni la persona más rica del planeta.

Según el libro ni siquiera la Reserva Federal o el Tesoro Americano serían capaces de influir. Este apartado yo lo dejo en veremos, como se ha demostrado en los últimos años. Sin embargo, tarde o temprano los precios van a donde tiene que ir, las manipulaciones siempre son temporales.

#3. El mercado es una ciencia empírica, no exacta

Las personas más inteligentes tienen una característica en común: la humildad. En este apartado los autores demuestran tenerla a raudales.

Hamilton asume que sus teorías no siempre van a funcionar a pies juntillas. Lo explica con las diferencias entre las ciencias exactas y las ciencias empíricas.

En las ciencias exactas sólo hay una respuesta posible. Dos más dos son cuatro y no puede ser de otra manera.

Sin embargo en las ciencias empíricas la experiencia es el factor clave para identificar lo que está ocurriendo, trazar un plan y seguir ese camino para encontrar la mejor solución.

Ocurre, por ejemplo, en la medicina.

Tú le puedes explicar a un médico cómo operar a corazón abierto haciéndole estudiar libros o con un tutorial de Youtube donde muestren los 5 pasos para operar a corazón abierto desde tu casa (ironía).

Pero una vez entre en la sala de operaciones, si hay un contratiempo en mitad de la cirugía ni los libros ni los vídeos van a salvar al paciente. Saldrán a la palestra sus 6 años de prácticas en hospitales, 5 años como residente más los años de experiencia como adjunto.

La experiencia es un grado, y en el trading sucede exactamente lo mismo.

Te puedo enseñar mi estrategia, pero si no tienes en cuenta la volatilidad del momento, si no haces cambios en la gestión monetaria cuando vienen mal dadas, si no tienes en cuenta los cisnes negros.. no va a funcionar.

Es como operar de apendicitis sin tener en cuenta la edad, altura o sexo del paciente. Sólo haciendo caso a lo que dice el libro de turno. No va a salir bien.

La teoría de Dow son una serie de directrices para explicar el comportamiento del mercado, no es una interpretación matemática exacta. Lo considera «Arte» además de ciencia.

Si la especulación en bolsa fuera tan sencilla como seguir unas reglas matemáticas todos los traders tendrían éxito y serían multimillonarios. La realidad es muy diferente.

#4. El Análisis Técnico falla más que una escopeta de feria

Cito literal la frase extraída del libro:

«Double Tops» and «Double Bottoms» are of but little value in forecasting the price movement and have proved to be deceptive more often than not»

Lo que traducido sería algo así:

«Los Dobles Suelos y los Dobles Techos tienen poco valor a la hora de predecir el movimiento del precio y se ha demostrado ser engañosos más veces de las que funcionan»

Es una frase maravillosa, a la que no hay que añadir nada.

Sobre esta idea escribí un post acerca de por qué no deberías crear una estrategia de trading siguiendo figuras chartistas. Échale un ojo.

#5. La Especulación es el motor del progresohttps://www.academiadetrading.es/fallos-analisis-tecnico/

¿Alguna vez has visto a alguien referirse a un especulador para decir algo bueno? ¿O más bien era para ponerle a parir?

Estoy seguro de que muchas alabanzas no has escuchado. Está de moda tratar al especulador como alguien malvado, que busca beneficio a toda costa, que se aprovecha de los demás.. Es una lástima que se le haya colgado este sambenito y no pueda deshacerse de él.

Tratan de enfrentarnos creando dos ligas: los especuladores y los inversores. Unos los buenos y otros los malos. Cuando no es así. Justo en este artículo hablé sobre ello: especulación e inversión no son tan diferentes como nos quieren hacer creer.

Por suerte Dow no estaba influenciado por el odio actual, y ve la especulación como lo que es: un proceso necesario para avanzar.

Es la selección natural de los proyectos: los buenos avanzan y los malos son descartados por la sociedad.

¿Por qué tenemos luz en casa? Porque alguien investigó, arriesgó, y apostó por esa tecnología.

La creación de empresas son pura especulación, riesgo en su máxima expresión. Sin ellas nadie invertiría, no se construirían autopistas, no se prestarían servicios.. viviríamos en Cuba, donde los edificios se caen a pedazos por pura dejadez.

#6. La Ludopatía en el trading lleva al desastre

En alguna editorial habla del Gambling, la ludopatía del corto plazo. Quienes hacen intradía con acciones no están creyendo en ningún proyecto, simplemente se están jugando su dinero para sentir emociones. No les mete en el mismo saco de los especuladores.

A esta técnica ahora se le llama «Scalping» y parece que si no lo haces estás fuera de onda. A mí me suena a chiste, nadie me va a convencer de que operando en gráfico de 15 segundos me va a ir mejor. Te dejo un post al respecto: Los inconvenientes del Scalping: por qué no deberías hacerlo si quieres mantener tu dinero a salvo. 

También comenta otro de los principios del trading que tantas veces he comentado en el blog: si estás el 100% del tiempo con posiciones abiertas terminarás perdiendo. “Si tienes dudas, no hagas nada”, dice en el libro.

Vale más disparar una vez pero hacerlo bien que disparar 100 veces sin ton ni son.

Por último, me encanta cuando critica a los traders que pierden y echan la culpa a “Wall Street”, a los “bajistas” o a una tormenta que pasaba por ahí. Dice que hay que ser adultos y responsabilizarse de tus propios actos, no llorar como niños.

#7.Define la Tendencia y el Rango Lateral

La mayoría de analistas sólo hablan de la Teoría de Dow por su aportación en la definición la tendencia, cuando hay mucho más contenido.

He preferido dejar este apartado hasta el séptimo punto porque veo más importante entender la concepción del mercado hace 200 años y darnos cuenta de cómo los fundamentos apenas han cambiado. El trading engloba muchas más cosas que tres definiciones técnicas.

De hecho, éste es uno de los más más sencillos a entender. Una tendencia alcista es un gráfico con máximos y mínimos crecientes, mientras que una tendencia bajista los máximos y los mínimos son decrecientes. Fin.

También dejan constancia de la existencia de los rangos laterales: «cuando el precio se mueve en un rango aproximado del 5% está indicando acumulación o distribución»

Es decir, que los rangos laterales son el inicio y el final de las tendencias.

#8. Las Correcciones tienen una función: sanear la tendencia

Me gusta el símil que hace: “son como las válvulas de seguridad en las calderas de vapor”

Los inversores suelen asumir que una corrección es un cambio en la tendencia primaria, pero no se dan cuenta de que son simples retrocesos para descansar después de un fuerte impulso.

Define el porcentaje de retroceso: el precio tiende a descansar entre el 33% y el 66% del impulso. ¿Te suenan de algo estos niveles?

Efectivamente: son prácticamente los niveles Fibonacci, comprendidos entre el 38,2% y el 61,8%.

#9. La psicología del mercado

También habla de las fases desde un punto de vista emocional. Describe cuándo los inversores tienen miedo o cuándo están eufóricos, marcando de esta manera el inicio o el final del ciclo.

Los estadios bajistas los define así:

«Primero sucede un abandono de las esperanzas de futuras subidas. El segundo estadio refleja ventas debido a la contracción económica y el tercer estadio, el pánico, refleja que los inversores necesitan dinero y no les importa vender a pérdidas. Su necesidad de liquidez es inminente.»

Por su parte un período alcista sería el siguiente:

«El mercado sube porque las condiciones económicas están mejorando y la confianza en el futuro es buena. Las condiciones se ratifican y los beneficios de las empresas están reflejando estas mejoras. En el último estadio la especulación y la inflación están desenfrenadas.»

#10. El efecto contagio arrastra a los valores

Lo ideal para confirmar la tendencia es que haya varios índices apuntando en la misma dirección. Por ejemplo, si el Dax40 y el EuroStoxx, ambos índices europeos, miran hacia arriba, es muy probable que la tendencia en las acciones europeas sea alcista.

A lo largo del libro menciona en varias ocasiones a los dos índices Dow: el de ferrocarriles y el industrial. Sobre estos dos indicadores basa su teoría del efecto contagio, ya que eran los dos más utilizados en la época.

En cambio si uno de los índices está en tendencia bajista y otro en rango lateral, no podemos llegar a ninguna conclusión.

También se refiere al efecto contagio que experimentan los valores. Por mucha calidad que atesore una empresa, en un crash bursátil su cotización sufrirá. Da igual que reporte beneficios y que su situación financiera sea sólida. Sufrirá menos, pero sufrirá.

Con la euforia sucede lo mismo. Podemos encontrar compañías a punto de quebrar cotizando a múltiplos ridículos por el excesivo optimismo en el ambiente. Cuando llega la resaca de la fiesta y hay que mostrar las cartas es cuando se ve realmente dónde están.

Conclusiones y opinión personal sobre «La Teoría de Dow»

La sensación que me ha dado mientras estaba leyendo el libro es la de tener algo muy grande entre tus manos. Sabes que a partir de ese momento la historia del trading, el análisis técnico, el análisis de bolsa.. cambió por completo. Lo veo parecido a estar inmerso en cuaderno de bitácora de Cristóbal Colón en su ruta hacia el descubrimiento del nuevo mundo.

Tiene muchísimo mérito desarrollar tal cantidad de ideas con la poca información de la que disponían. Debieron tener 30 años de registros de cotizaciones, con cantidad de dificultades para conseguirlos y los fallos propios en la recopilación de datos si hablamos del siglo XIX. Era imposible recibirlos perfectos.

Es otra liga totalmente diferente. Ahora mismo cualquiera de nosotros en menos de 5 minutos y haciendo dos clicks desde el sofá de casa podemos sacar los datos del activo que queramos, obteniendo 100 años de precios. Nada que ver.

Sigo hablándote de diferencias entre su época y la nuestra. El lenguaje y las expresiones utilizadas en el libro son muy diferentes a como hablamos hoy en día. En ocasiones te pierdes, no sabes muy bien a qué se están refiriendo.

Salvando las distancias, te animo a que abras el Quijote en castellano antiguo. Verás a lo que me refiero.

Respecto a la dinámica de las editoriales, son una especie de diario de trading. Cuentan casos cercanos, vividos en primera persona. Hablan del movimiento alcista de 1.906, del periodo bajista de 1.915, de la tendencia entre 1.921 a 1.923.. Los explica, centrándose en sus reacciones particulares.

Es curioso que el acontecimiento bursátil más fuerte del siglo XX, el crack de 1.929, no lo relatan en el libro. Los dos autores, Dow y Hamilton, ya habían fallecido.

Este viaje en el tiempo se nota en las referencias de los precios. Constantemente mencionan el Dow Jones por debajo de 100 puntos, entre los 40 y los 70. ¡Ahora lo tenemos por encima de 30.000! No ha cambiado ni nada la película.

El último aspecto chocante es la duración de los ciclos. Hablan de tendencias de dos-tres años con correcciones semanales. Las acumulaciones / distribuciones duran dos o tres semanas.

Se me hacen ciclos demasiado cortos. Sólo en el periodo 2009-2022 hemos tenido una fortísima tendencia alcista en bolsa americana, 13 años de subidas. Aunque se nos haga raro es lógico que plasmen estos datos, ya que su estudio está basado en la información que tenían entre manos, no podían inventarse otra cosa.

Termino con la conclusión más importante de todas.

Los fundamentos del mercado no han cambiado en absoluto, continúan siendo los mismos. Y lo seguirán siendo durante los próximos siglos.

La explicación está clara: detrás de los movimientos en los precios hay personas. Las subidas y bajadas se dan por las decisiones que todos, en conjunto, tomamos, estando dirigidas en un 90% por las emociones y no por el raciocinio. Mientras la robótica no nos sustituya y el Homo Sapiens siga al mando de la sociedad las reglas continuarán inalterables.

Por esa razón la estrategia que enseño en mi Curso de Trading la podrás seguir utilizando mientras vivas. Como el propio Dow dice, la mejor manera de tener éxito en este negocio es con la experiencia.

Te llevas un sistema mascadito en lugar de perder cientos de horas construyéndolo mientras palmas pasta y tu mujer te está preguntado qué narices estás haciendo. Además nos ponemos desde el minuto uno a ponerlo en práctica en directo. Juntos con un objetivo: posicionarnos en el lado ganador.

No quiero terminar el post sin poner en valor la figura de William P. Hamilton. El 75% de las editoriales publicadas en «La Teoría de Dow» son de su creación, mientras que el 25% son de Dow. A pesar de no ser tan famoso ni de llevarse las medallitas, sin sus aportaciones este libro no hubiera alcanzado el éxito que ha alcanzado. Es justo darle un reconocimiento desde este modesto blog.

Me gustaría que me dejaras algún comentario sobre el post. ¿Ya conocías la Teoría de Dow? ¿Crees que sus aportaciones nos ayudan hoy en día? ¿Conocías a Robert Rhea o a Will Hamilton, los creadores en la sombra?

Un fuerte abrazo y buen trading.

Enrique Mazón

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