«Creo que los hombres que buscan la felicidad son unos flojos.
El objetivo del hombre no es ser feliz.
El hombre que busca la felicidad es un hombre débil y manipulable.
El objetivo del hombre es cumplir un propósito, en concreto hacer la vida más fácil a los que le rodean.
Cuando buscas la felicidad acabas jugando a la Play.
Los videojuegos se convierte en la simulación de una vida que no te atreves a tener.
Y al final acabas sin esa vida y sin la felicidad.
Cuando tienes un propósito, trabajas para crearte una vida superior a la de cualquier videojuego, y entonces encuentras la felicidad.»
Luis Monge Malo. El «ingeniero que ama las ventas»
El otro día fui con mi abuela al cementerio de Igollo, donde reposan sus padres – mis bisabuelos – Paco y Antonia Blanco. En este pequeño pueblo de Cantabria, uno de los siete que conforman el Valle de Camargo, nacieron, vivieron y fallecieron. Y allí permanecerán sus restos hasta que este mundo siga existiendo tal y como lo conocemos.
En Igollo también estuvo viviendo mi abuela hasta que un día salió al «baile» que había en el pueblo de al lado, Santa Cruz de Bezana. Supongo que con 17 años no se esperaba que el hombre al que vio venir desde el otro lado de la carretera, sería su futuro marido. Pero como siempre sucede con las cosas buenas, llegan cuando menos te lo esperas.
Unos pocos años después, ella le dio a mi abuelo el mejor regalo que se le puede ofrecer a un hombre: 3 hijos que crecieron sanos, fuertes y altos (tanto que podrían haber creado un equipo de baloncesto, los 3 se van por encima de 1,80m). Y mi abuelo Fernando Mazón consiguió para su familia hacerse con el hogar que habían soñado tener, una casa montañesa con una preciosa parcela en la que ya había árboles que más tarde serían centenarios. Mientras vivió, mi abuelo siempre llamaba con orgullo a su casa como «la joya de Cantabria».
Te reconozco que, cuando regreso a «la joya de Cantabria», respiro una paz que no he encontrado en ningún otro sitio. Y mira que he vivido en 5 ciudades, he viajado a un montón de países, y tengo la suerte de haber crecido al pie de la bahía más bonita del mundo, la de Santander. Pero el bienestar que siento cuando llego a «la joya de Cantabria», no lo encuentro en ningún otro sitio.
Quizás es porque no tiene ningún vecino alrededor. Y tener un espacio amplio en esta era del coliving – nos quieren hacer creer que es guay compartir casa viviendo en un loft de 35 metros cuadrados, mientras colgamos en Instagram nuestra última experiencia en el restaurante de moda – , me parece un lujo. Aunque estoy convencido de que tener unos 6 carros de tierra disponibles no es el principal motivo de encontrarme en calma.
Lo que me causa el estado de bienestar es la certeza de que la finca seguirá siendo la misma, por más años que pasen. Y que los cambios que se dan, suceden muy poco a poco. Casi como si el tiempo se midiera en una era geológica, en vez de humana.
La higuera y el nogal me los encuentro a la izquierda nada más entrar por la puerta, y el naranjo y el limonero están pegados al muro de detrás. El venenoso tejo, un árbol autóctono de Cantabria que ya veneraban los celtas por su conexión con la vida y la muerte, adorna el recibidor dándole ese toque de casa montañesa que tanto me gusta. Cada árbol guarda cierta distancia entre los demás, para que no luchen por los recursos de la tierra, sino que la compartan en armonía y den sus mejores frutos.
Sólo a veces mi abuela hace pequeñas modificaciones, y quizás una temporada quita de la huerta las hortensias para que la tierra descanse. O donde tenía los tomates planta una temporada berenjenas, o berzas, o judías, o lo que buenamente le apetezca. El resto de seres vivientes – o sintientes, como me obligarían a decir los policías del pensamiento de esta era moderna -, continúan ubicados en el mismo sitio.
Esa huerta que pusieron mis abuelos en «la joya de Cantabria» también les sirvió para tener una segunda fuente de ingresos. Porque mi abuela recolectaba frutas y verduras, las cargaba en el coche, y las llevaba al mercado de la Esperanza, en el centro de Santander. En el barullo que es la capital los días de labor, mi abuela tuvo un puesto muchos años, donde vendía lo que había cultivado con sus propias manos.
Cuidar de una huerta ayuda a entrenar la Paciencia, esa cualidad tan importante para tener éxito en bolsa
Acostumbrados como estamos a vivir con prisas, queriendo unos resultados inmediatos que nos ponen de los nervios si no se producen ya mismo, una parcela como la que tiene mi abuela te enseña lecciones realmente valiosas de la vida. Te hace ver que las cosas buenas, las que realmente merecen la pena, llevan su tiempo. Una filosofía que también se puede aplicar al trading.
Me refiero a que, cuando plantas una higuera, pasarán 3 años hasta que salgan los primeros higos. Suponiendo que has hecho todo bien, claro. Y no te has olvidado de cuidar la tierra, de protegerla contra el frío cuando todavía es pequeña y débil, y de alimentarla regándola periódicamente.
Y también suponiendo que no hayas tenido mala suerte hasta que la higuera pueda valerse por sí misma. En cualquier momento puede venir un parásito que mate el árbol, o una inundación con la que nadie contaba y que lo asfixie. O pueden aparecer en la finca unos topos que hayan decidido darse un festín comiendo las tiernas raíces de la joven higuera que todavía está creciendo.
Fíjate la cantidad de factores que influyen para conseguir unos simples higos que valen a menos de 3 euros el kilo en el supermercado. Pues bien, la verdadera clave para tener al fin esos frutos entre tus manos, es tratar con respeto a la tierra y esperar que la naturaleza te recompense en forma de higos, o de aceite prensado de la aceituna que recogiste de tus propios olivos, o de los huevos que darán las gallinas si las cuidas en condiciones. Aunque alguna temporada el campo te castigue por algún infortunio, y te mantenga esperando hasta la siguiente cosecha, poniendo a prueba tu capacidad de aguante.
Si, por el contrario, tratas mal a la tierra y le inyectas fertilizantes tóxicos para que salgan los alimentos a toda prisa, estarás destrozando el suelo, cambiando una ración de pan abundante hoy por el hambre que pasarás mañana. Además, introducir en tu cuerpo el mismo veneno que le diste al suelo, es incurrir en deudas con la salud, que tarde o temprano vendrá a visitarte buscando cobrarlas con sus correspondientes intereses. Lo de creerse más listo que nadie empleando una técnica novedosa de cultivo, o queriendo obtener rentabilidades extraordinarias «con la estrategia de Scalping que vi en un webinar gratuito», siempre sale mal.
En el mercado sucede exactamente lo mismo que pasa con una huerta: para ganar dinero en este negocio hace falta tener paciencia. Eso significa estarse con las manos quietas hasta que aparece una buena oportunidad delante de tus narices. En esos puntos extremos, cuando el precio está desatado por la euforia o el pánico, es donde se hacen los billetes con mayúsculas.
Quien se ha forrado en bolsa no lo ha hecho comprando Santander a 7€ y vendiéndolas un poco más arriba a 8,50€, no; las habrá comprado a 2€ y vendido a 14€, multiplicando la inversión por 7. Ganarle un 30% está muy bien para presumir en Twitter frente a otros pobres despistados, pero quienes realmente manejan cuentas con muchos ceros y entran en la liga de unos pocos elegidos, prefieren pasar desapercibidos. Aguantan pacientemente viendo cómo su capital crece y crece, mientras al resto le queman los beneficios entre los dedos, y se lo quitan de encima a las primeras de cambio.
Como habrás acertado a imaginar, para lograr unos resultados excepcionales la clave está en elegir buenos puntos de entrada y de salida, justo de lo que trata este artículo. Y ojo, no te creas que vas a encontrar tips absurdos para salir de aquí con más dudas de las que entraste. Nada de rebuscar entre complejos indicadores como el Ichimoku, ni ponerse a tirar cruces de medias, ni estarse 11 horas al día enganchado a las pantallas dejándote los ojos mirando las velas de 30 segundos, qué va.
Hasta el más dejado sin ningún conocimiento financiero puede hincharse a ganar dinero si cava justo encima de donde está el oro, en vez de estar deslomándose abriendo agujeros que sólo le hunden en la frustración por encontrar minucias. Y es que yendo a lo más sencillo – comprar abajo y vender arriba – puedes obtener grandísimas alegrías del mercado. Justo ahora encontrarás los trucos para distinguir cuándo los precios están haciendo un suelo, y cuándo un techo:

El dinero de verdad en bolsa se hace comprando en las Acumulaciones, abajo del todo; y vendiendo en las Distribuciones, cuando ya ha subido todo lo que tenía que subir. Como el ciclo del mercado siempre es exactamente el mismo, ahora verás cómo distinguir esos momentos extremos. Donde hay que darle a la tecla sí o sí.
#1. El truco del Taxista que se pone a darte consejos de inversión
Si te subes a un taxi en Argentina ya sabes que te tocará estar un rato hablando de fútbol, no esperes otro tema de conversación y no intentes cambiarlo, no vaya a ser que te echen del vehículo por ser el rarito. En cambio, en España el asunto favorito es el tiempo. Que si vaya calor hace hoy, que si con este frío no se puede estar por la calle, que si la semana que viene habrá que salir con el paraguas porque dan lluvias…
Solamente de vez en cuando hablas con el taxista de otras cosas, y si por casualidad sale el tema del trabajo y le cuento que me dedico a seguir los mercados, la conversación casi nunca se queda ahí. Que si es algo muy difícil, con mucho estrés, que si vaya con lo que está ocurriendo en China (o Arabia Saudi, o la última guerra africana), o que si mi cuñado una vez ganó 3.000€ con las acciones de XXX. Vamos, la típica conversación que podrías mantener en la barra de un bar.
Y ahora viene el momento cumbre: si, por el motivo que sea, el taxista se siente tan confiado como para recomendarme alguna posible oportunidad de inversión, me la dejo bien apuntada. No para hacer lo que me ha dicho, por supuesto que no. Lo primero que hago nada más llegar a casa es abrir el gráfico y mirar dónde puedo ponerme a la contra.
Un consejo financiero que viene de un taxista es el sentimiento de la calle en su máxima expresión. Seguramente en los últimos días varios clientes le hayan comentado la inversión de moda y el hombre no se lo quita de la cabeza. Por eso todo lo que diga es una información valiosísima, porque de una rápida conversación con él puedes palpar cómo está el sentimiento inversor.
Cuando estaba en OSTC uno de mis compañeros solía venir a la oficina en taxi, y llegó un punto en que nos tomábamos a risa este truco. Al llegar nos vacilaba diciéndonos: «Me ha dicho mi amigo el taxista que las bolsas van a subir, ¡así que todos a vender!«
Ojo, que te estoy hablando de un taxista, pero puede ser cualquier otra profesión: el peluquero, el dentista, el mecánico… Cuando son ellos quienes me dan a mi alguna recomendación no pierdo ni un segundo en preparar el gatillo para hacer al revés de lo que me han dicho. El razonamiento es simple: si la gran mayoría se deja llevar con las emociones y pierde, con hacer lo contrario de lo que hacen, ganarás.
#2. El truco de las malas noticias (manipuladas) que huelen muy mal
Como aficionado del ciclismo, me repatea que solamente sale en la tele algo relacionado con el deporte de las dos ruedas cuando un corredor ha sufrido una caída. Y cuanto más grave haya sido el accidente, más van a repetir las imágenes. Las pondrán una y otra vez hasta que te canses de ver al pobre ciclista retorciéndose en el asfalto con algún hueso roto.
La audiencia quiere sangre, por eso los informativos nunca se cansan de retransmitir las guerras. Vende una violación múltiple que haya sucedido en la Conchinchina, o un oso polar sujetándose como puede a un trozo de hielo derritiéndose (por culpa del cambio climático, claro), o la última manifestación porque un colectivo minoritario se ha sentido despreciado. ¡Si poner la tele es un ejercicio de masokismo porque sabes que te vas a poner de mala leche sí o sí!
Las noticias positivas, no me digas muy bien por qué, pero no tiene buena publicidad. ¿O acaso has escuchado en algún sitio que 800 millones de personas salieron de la pobreza en el año 2019? No hay más preguntas, señoría.
Pues con la bolsa sucede lo mismo. No esperes que el presentador de las noticias económicas salga a comentar que la bolsa alemana lleva 3 años en una aburrida y plácida tendencia alcista, y que la mayoría de inversores están obteniendo rentabilidades de doble dígito. Eso no va a suceder.
Los mercados sólo aparecen en la tele cuando ha pasado algo malo. Hablarán de cuántos miles de millones de valor se han volatilizado en el último crash bursátil por culpa de ***Rellenar***, de cómo el derrumbe de las materias primas se ha llevado por delante a las empresas de extracción de ***Rellenar***, rellenar y rellenar***, o de lo cerca que está un país de la quiebra porque su divisa ***Rellenar*** se ha ido al traste desastre porque el Banco Central de ***Rellenar*** la ha devaluado. El periodista irá con el micrófono a buscar a alguien que lo esté pasando mal, que suelte alguna lagrimita delante de la cámara y así tendrá el espectáculo montado.
Y ahora te pregunto, ¿qué harías si tienes acciones de Apple – o de cualquier otra empresa, entiéndaseme – y ha salido que el CEO se acostaba con adolescentes discapacitadas, y en la radio te están bombardeando diciéndote que no se va a vender un Iphone más en lo que resta de siglo? A la mayoría de traders les entrará el miedo y venderán asustados, poniendo alguna excusa como «Mejor me espero a que esto se tranquilice, que ahora no se sabe…». Habrán caído en la trampa, porque precisamente en ese momento los profesionales estarán llenándose los bolsillos de papel barato, para forrarse en cuanto la gente se olvide del escándalo y los precios vuelvan a subir.

Las portadas de la vergüenza que publicaron todos los periódicos el 25 de mayo del 2020. Para eso destinaron lo que pagas en impuestos: para emitir propaganda sobre la buena gestión del gobierno en la crisis del COVID.
Y si no me crees respecto a lo que te estoy contando de los medios de comunicación, te he puesto la portada que casi todos los periódicos publicaron aquel día que debería ser bautizado como el día de la vergüenza nacional de la prensa española. Supongo que recordarás aquél infame mensaje que lanzaron desde el Gobierno, el famoso «Salimos más fuertes». Lo curioso fue que, en aquellas fechas, todavía no habíamos salido de nada, y cientos de compatriotas morían solos en el hospital, arrebatándoles la oportunidad de dar un último adiós a sus hijos, padres o hermanos.
Aquella campaña costó casi 5 millones de euros que salieron del presupuesto del Ministerio de Sanidad. No decidieron gastar ese dinero en respiradores, ni en reforzar la plantilla de médicos, ni en prepararse para futuros protocolos de emergencia. No, soltaron los 5 kilos para lanzar a la opinión pública un mensaje falso que ocultaba un desastre de gestión.
¿De verdad crees que los tiburones financieros no saben que los medios de comunicación se van a bajar los pantalones hasta donde haga falta, como hicieron cuando el gobierno de España les sacó la chequera para falsear la realidad? Claro que lo saben, y por eso, cuando les interesa meter miedo, levantan el teléfono, hacen una jugosa transferencia y le dictan al periodista de turno la «noticia» que debe publicar. Si tú estás avispado y detectas que alguna crónica no cuadra con la realidad que estás viendo, tienes que hacer exactamente lo mismo que con el truco del taxista: buscar un buen punto para ponerte a la contra, porque están intentando engañarte.
#3. El Truco de observar la pantomima de las Redes Sociales
Me da la sensación de que hoy en día la gente dedica mucho más esfuerzo a mostrar que tienen una vida guay, que a construir una realidad que verdaderamente merezca la pena ser vivida. Y luego, muchos de estos influencers que aparentemente son la envidia de cualquier hijo de vecino, detrás de las pantallas están enganchados a los antidepresivos. Incluso, en los casos más extremos, llevaban una existencia tan gratificante que deciden terminar con ella colgándose de un árbol (entiéndaseme la ironía).
Bien, sabiendo que en las Redes Sociales nada es lo que parece, he diseñado regla de oro: hacer justo lo contrario de lo que aparece en estas plataformas. Si en mi TimeLine de Twitter veo a chavales casi adolescentes dando consejos para alcanzar la libertad financiera comprando no se qué activo, sé que ya ha subido todo lo que tenía que subir, y seguramente estén dibujando un techo. Casualmente estos perfiles suelen desaparecer cuando su recomendación se hunde en el infierno, y si te he visto no me acuerdo.
Respecto a la reina del postureo, Instagram, cuando lo tenía me encontraba algunos Stories de gurús que me daban ataques risa. Recuerdo cuando las Criptomonedas se multiplicaron, y florecieron los posts con pantallazos de extractos de cuentas bancarias – seguramente editados con photoshop -, compañías femeninas – de las que sólo van contigo a cenar en modo pre-pago, ya me entiendes – o coches de alta gama (alquilados por horas). Parecía que todo el mundo se estaba hinchando con las Criptomonedas y te hacían sentir estúpido por quedarte fuera de la fiesta.

Se habla mucho de las espectaculares que vivió el Bitcoin, pero las caídas que han ocurrido entre medias han sido dramáticas en términos porcentuales. Casualmente, las pérdidas del 80 o 90% siempre comienzan cuando en las Redes Sociales la gente publica cuánto dinero están ganando con ellas. No falla.
#4. El Truco de recibir una llamada inesperada
El otro día mi hermana quedó para comer con sus amigas de la facultad, quienes trabajan en empresas de moda. Ya sabes, son un grupito muy fashion. De vez en cuando pasan el día juntas para contarse cómo les va la vida.
El caso es que me llegó un Whatsapp bomba, uno de esos imposible de ignorar. Una de ellas quería recomendación para invertir en alguna criptodivisa. De hecho, me dijo que ya había entrado en una que no sabía ni cómo se llamaba.
Me llevé las manos a la cabeza por lo que estaba viendo ante mis ojos. Con su permiso reproduzco la breve conversación que mantuvimos:

La conversación que avisaba del final de la fiesta en el Bitcoin. Zapatero, a tus zapatos.
Ýo me preguntaba: ¿cómo ha podido meter sus ahorros en una Criptodivisa de la que no tiene ninguna idea? Supongo que alguien le avisaría de la subida, de lo mucho que estaba ganando el vecino, y quería ser parte de la fiesta. El problema es que compró en uno de los peores momentos para comprar Bitcoin.
Le recomendé alejarse, porque ni yo mismo entiendo todavía muy bien cómo funciona la tecnología blockchain. Y no sólo eso, sino que la buena oportunidad hace mucho tiempo que pasó de largo. Quienes multiplicaron por 20 o por 100 fue entrando por debajo de 1.000 dólares, no por encima de $70.000.
Si en unos meses recibo noticias suyas, ya sé cuál será el motivo.
#5. El Truco de la Primera Impresión
Otra oportunidad de percibir euforia o pánico en un activo financiero se te va a presentar cuando conozcas a alguien nuevo. Una vez hechas las formalidades – cómo te llamas, dónde vives y a qué te dedicas -, le dirás que mueves parte de tus ahorros en bolsa. Entonces fíjate en cómo reaccione esa persona, te va a resultar de mucha utilidad.
Si te responde algo así como, «Qué peligroso, ¿no? Ahora tienes que estar pasándolo fatal, con lo mal que está XXX…», significa que el mercado está en horas bajas, hay pesimismo en el ambiente. Es momento de vigilar oportunidades de compra porque las subidas no van a tardar mucho en llegar.
La segunda posible respuesta será del estilo: «Anda, pues te habrás forrado últimamente. Mi vecino ha ganado XXX invirtiendo en XXX. De hecho estaba pensando en comprar la semana que viene.» Si tenías posición justo en ese activo, enhorabuena y sal corriendo de ahí porque ya no le queda mucha subida. Y si no, ponte a buscar cortos que la caída es inminente.
#6 El truco de acudir a una Fiesta. Inspirado por el gran Peter Lynch
Este último recurso para saber si el mercado está en un buen punto de entrada lo descubrí en uno de los mejores libros de trading que ha caído en mis manos: «Un paso por delante de Wall Street» (tienes la reseña completa aquí). Su autor es Peter Lynch, quien se retiró a los 46 años tras dejar un espectacular 29% de track-record anualizado en su fondo de inversión durante 13 años Y oye, si el truco viene de alguien con una cuenta bancaria con 9 ceros, quizás hay que prestarle atención.
En su libro no sólo habla de las características de una buena empresa, también se centra en el timing del disparo. Para resolver esta cuestión Lynch presenta un gracioso truco que te evita analizar aburridos gráficos, o estudiar descuento de flujos de caja, o tener conversaciones incómodas con directivos que te van a hacer creer que su Start-Up será la futura Apple. Es algo mucho más sencillo: sólo hay que acudir a una fiesta.
Su teoría está cimentada en un estudio empírico infalible: muchos años de pie en salones de fiestas, cerca de la cubitera del ponche. Entonces se pone a escuchar atentamente lo que opinan sobre la bolsa las diez personas más cercanas. Y lo anota pacientemente en su cabeza.
En la primera fase de un mercado alcista – cuando hay pesimismo porque la bolsa ha caído fuerte y nadie espera que suba – ningún asistente a la fiesta le habla al señor Lynch de mercados. De hecho, cuando le preguntan cómo se gana la vida y él responde “Soy gestor de un fondo de inversión”, asienten educadamente y se van a otro sitio. Y si no se van, cambian rápido de tema al último partido de Los Ángeles Lakers, las próximas elecciones, o se ponen a hablar con el dentista sobre el sarro (Lynch dice que siempre hay un dentista en una fiesta).
Cuando diez personas prefieren hablar del sarro con un dentista que de acciones con el gestor de un fondo de inversión, es muy probable que el mercado esté a punto de despegar.
En el segundo estadio, el inicio de la tendencia alcista, después de confesar cómo se gana la vida, los nuevos conocidos se quedan un rato más – lo suficiente para decirle lo arriesgada que es la bolsa – antes de irse a hablar con el dentista. La conversación de la fiesta sigue girando más alrededor del sarro que de las acciones. El mercado ya habrá subido un 20% desde el primer estadio, pero casi nadie presta atención.
En el tercer estadio el mercado ha subido más de un 30% adicional. Entonces la multitud ignora al dentista y rodea al gestor de fondos durante toda la noche. Los más entusiastas le llevan aparte para preguntar qué acciones deberían comprar, incluso el dentista le pregunta qué acciones debería comprar. Todos los invitados a la fiesta han comprado algún valor y discuten sobre los resultados obtenidos.
En el cuarto estadio, de nuevo la gente rodea al señor Lynch, pero esta vez para decirle a él qué acciones debería comprar. El dentista tiene tres o cuatro pistas que darle, y en los próximos días comprueba sus recomendaciones en el periódico y ve que todas han subido.
Es la señal definitiva de que el mercado ha llegado a su techo. En ese punto no esperes más subidas. La caída es inminente.
Entrar a mercado sabiendo cómo funciona el ciclo: tienes muchas papeletas para salir vencedor
Los recursos que has encontrado en este artículo se parecen a la forma en que la abuela cocina ese guiso que tan bien le sale. En ningún manual está la receta exacta, y parece increíble que echando a ojo «una pizca de sal», y «otra cucharadita de pimentón», ningún restaurante sea capaz de igualarla. Y deseas profundamente que pudiera permanecer a tu lado por los siglos de los siglos, cocinándote ese plato que tanto te gusta.
Pues con el mercado es igual: primero asentemos las nociones más básicas, y luego ya podemos avanzar con indicadores técnicos, algoritmos de trading, o análisis chartista. Porque no sirve de nada ponerte a los mandos de un Ferrari si todavía no has sacado el carné de conducir: te estrellarás en la primera curva un poco enrevesada y destrozarás una máquina de altísimo valor. Para el caso del trading, ponerse a comprar y vender en el Euro-Dólar así porque sí, sin seguir un método, significará perder tus ahorros.
Se pueden conseguir grandísimos resultados partiendo de lo más simple, en eso estamos de acuerdo. Y si a las nociones básicas, eres capaz de añadirle un par de pinceladas técnicas, estarás creando una estrategia sólida casi sin darte cuenta. Súmale un poco de gestión monetaria… y, bingo, he ahí un sistema de trading al completo.
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Sumado a lo que ya has visto sobre los extremos del ciclo, con este manual identificarás otros parámetros que son más técnicos. Aplicándolos a tu operativa inevitablemente te llevarán a tener en el bolsillo más billetes de los que había al principio💸.
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Artículo firmado por Enrique Bernardo Mazón Haya
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