Todo lo que Djokovic quería era amor verdadero.

Lo buscó en la primavera de París. En las sillas verdes del jardín de Luxemburgo, leyendo una novela de Beigbeder. Ya de noche, paseando por el Barrio Latino, con una chica ligeramente inestable, aficionada a las películas de Tati.

Lo buscó en el lujo londinense, en un materialismo que nunca despertó un amor sincero. En el mejor de los casos, nadie se fija en ti. En el peor, atrae a la persona incorrecta.

Y lo buscó en el verano austral, en el extraño país de la gente hermosa y obediente. ¿Cómo podían ser felices si todo era perfecto?

En el motel de carretera y en el palacio de hielo, Nole buscaría el amor desesperadamente. Y regresaría perdido a casa. Porque, después de tantos fracasos, uno olvida la forma y tan solo persigue un recuerdo.

Decidió entonces concentrarse en su trabajo. ¿Quizá le querrían cuando fuera el mejor de siempre? Ganó todo lo que podía ganar pero siguieron sin quererle.

Federer recibía el cariño y no entendía por qué no podía él también tenerlo. Sufría con cada “¡Vamos Rafa!”, aunque él se escondiera detrás de su máscara de hierro.

Abrumado, se uniría a una comuna hippy. Un año repartiendo abrazos, hasta que por fin volvió a romper raquetas. El espíritu del guerrero y la rebelión de los corderos.

Le atacaron quienes todo lo piensan ideológicamente, por unas declaraciones sacadas de contexto, pero el problema no era la masculinidad tóxica, el problema era que ya no sabía dónde buscar el amor verdadero. Se percibía la ansiedad, el alma inquieta. Lo quería demasiado. Anhelaba ese amor más que la victoria.

Y el amor nunca es intencional, funciona siempre por accidente. Cuando vives una vida sencilla. Honesta con tus preferencias. Cuando abres tu corazón. Mostrando la debilidad. Cuando eres tú mismo. Entonces la gente te quiere.

Tenía que ser en Nueva York, la ciudad antipática, allí donde concluyera la travesía del héroe. Cupido sigue códigos secretos. El día menos pensado un desconocido te ofrece su amor incondicional, queriéndote por todo lo que fuiste, queriéndote por todo lo que eres. Y si interiorizaste el rol de villano, no entenderás lo que está ocurriendo.

Nole sintió ese amor en la ovación del último juego. Y se derrumbó, claro, porque llevaba toda una vida buscando eso. Y lloró como un niño. Y lloró Nueva York. Y lloró el pueblo serbio.

Y a nadie le importaba ya si serían 20 o 37 Grand Slams, porque el éxito es un engaño y solo la derrota muestra el rostro verdadero. Lo único real es el amor de la gente y solo él sabía lo mucho que había sufrido esperando ese momento. Lo había ganado todo en busca de ese amor y lo encontraba ahora, en la derrota más dura de su carrera.

Esta es la lógica de la vida.

No intentes comprenderla.

«La larga y dulce travesía», de Joan Tubau.


 

Recuerdo cuando, en el año 2009, mis tíos se compraron un piso en Madrid. Fue una gran ilusión para ellos, porque se cambiaban de casa después de 20 años. Habían estado viviendo en una de tantas viviendas construidas durante los años 70 y 80 – las décadas del milagro económico español – en esos vecindarios de las afueras hechos de un ladrillo muy similar, donde sólo unos meses atrás habían estado pastando las ovejas.

Mis tíos querían «mejorar». Por eso dejaban atrás el barrio de toda la vida, donde se habían criado, y se iban a la urbanización nueva con piscina, portero y dos plazas de garaje. Era el pack completo de una familia acomodada.

Podían permitírselo, porque tanto él como ella trabajaban fuera. Y querían que sus hijos crecieran en un ambiente más elitista al que estaban acostumbrados. El problema es que esta mudanza pronto se iba a convertir en la peor de sus pesadillas.

 

En el año 2009, cuando mis tíos se compraron la casa, el precio de la vivienda estaba a punto de marcar máximos. Estamos hablando de aquella época de la burbuja inmobiliaria, cuando el valor del suelo subía mes tras mes, a veces incluso por encima del 10% en apenas 30 días. Eran unas tasas de crecimiento totalmente insostenibles, pero nadie sabía cuándo llegaría el batacazo.

Mientras tanto, en cualquier bar de aquella España te encontrabas con alguien que no había terminado ni la Educación Básica, pero que se lanzaba a darte consejos para ganar dinero comprando y vendiendo casas. O todo el mundo conocía algún peón de obra que viajaba en su flamante BMW nuevo, que por algo cobraba 4.000€ o 5.000€ al mes. Era una situación demencial.

Quienes compraron vivienda aquellos locos años entre 2007 y 2009, lo hicieron sin mirar indicadores económicos ni ratios de solvencia, se dejaron llevar por una marea que estaba arrasando con todo lo que se ponía en su camino. Y los políticos, como el presidente de aquella España Jose Luis Rodríguez Zapatero, tampoco estaban por lanzar mensajes de prudencia. De hecho, mientras el barco se hundía sin salvación posible, el bambi de León se atrevió a decir en aquella infame rueda de prensa el 24 de septiembre de 2008 en Nueva York, que «España tenía el sistema financiero más sólido del mundo». 

Los precios de la vivienda se aceleraron en la última parte del ciclo alcista, hasta alcanzar unos niveles ridículos. Como no podía ser de otra manera, poco después llegó la corrección. Fuente: Banco de España

 

Aunque nunca se lo he preguntado directamente, creo que mis tíos pensaban que podrían vender la casa pasado un año o dos con suculentos beneficios, al igual que mucha gente durante aquella época. Fueron un vivo ejemplo de tomar una decisión por avaricia. Y así sucedió poco después lo que sucedió.

Cuando la vaca lechera del sector del ladrillo dejó de dar leche, y decidieron cargársela entre todos, salieron a la luz las vergüenzas de quienes se habían puesto hasta arriba de excesos. Cerraron casi 200.000 empresas, millones de puestos de trabajo se volatilizaron. La nueva teta a la que muchos se apuntaron a mamar fue la del Estado: las colas para apuntarse a la lista del paro y cobrar el subsidio daban la vuelta a los edificios donde estaban las oficinas del SEPE.

Dada la situación tan grave que estaba afrontando España, también los políticos se vieron obligados a decir la verdad, un hecho excepcional a todas luces. Y llegó el mayor recorte de gasto público de la historia de la democracia, efectuado por, quien lo diría ahora, el Partido Socialista (los mismos que proponen solucionar los problemas financieros creando dinero del vacío, «que nada puede salir mal»). Bajaron el sueldo a los empleados públicos, congelaron las pensiones, y paralizaron las nuevas inversiones que había proyectadas.

Qué imágenes las de aquellas filas para entrar a las oficinas de empleo entre 2011 y 2013. La tasa de paro estaba en el 8% en el año 2007… ¡¡¡y en el año 2013 llegó al 26%!!! 4 millones de personas pasaron de estar ocupadas, a desempleadas

 

En cuestión de pocos meses, mis tíos se encontraron con una realidad muy diferente a la que habían imaginado. A mi tía, que trabajaba en banca, le bajaron el sueldo sin contemplaciones. Y mi tío, que había ganado bastante dinero poniendo ruedas a camiones, su teléfono dejó de sonar solicitando los repuestos.

En unos pocos meses su recién estrenado nivel de vida se había convertido en una trampa. Aquella inversión que parecía tan segura, de repente nadie quería pagarles ni la mitad de lo que les había costado. Eso de que «la vivienda sólo sube», como tantas veces habían escuchado, resultó ser una burda mentira.

Con la hipoteca que se les comía casi todo el sueldo, mis tíos vieron que no podían mantener dos coches, las clases particulares de sus hijos, y ni mucho menos permitirse unas vacaciones o salir de vez en cuando a cenar a algún restaurante. En vez de dormir a pierna suelta sin preocupaciones, apenas podían conciliar el sueño sin que las pesadillas hicieran acto de presencia. Ahora por las noches ya no soñaban con dejar atrás el barrio de toda la vida y «prosperar»; la pregunta que les impedía dormir era: «¿y cómo vamos a pagar esto?».

 

Entender el ciclo del mercado es la diferencia entre vivir sobrado de opciones, o estar siempre apurado

He comenzado hablando sobre el gran error que cometieron mis tíos a la hora de cambiar de casa, porque pudieron haber evitado todos los disgustos que vinieron después prestando un poco de atención al ciclo económico, el protagonista de este post. Saber cómo funciona el mercado no solamente sirve para arañarle unos pips al Euro-Dólar, que también. Entrar bien o entrar mal en una de las operaciones financieras más importantes de una vida, la vivienda, supondrá cargar con una pesada mochila a tus espaldas, o caminar ligero de preocupaciones.

Con haber leído un artículo como el que estás a punto de leer ahora, y haber reflexionado un poco sobre lo que estaban haciendo, se hubieran ahorrado decenas de miles de euros. Y hubieran vivido desahogados, pasando unas Navidades tranquilas, y permitiéndose algunos caprichos de vez en cuando. En vez de estar siempre mirando de reojo con el miedo de que el banco viniera a quitarles la casa.

Bueno, vamos a descubrir cuáles son las fases que componen un ciclo económico. Para no meter la pata hasta el fondo cuando tomes decisiones económicas. Y también para intentar ganar unos euros en el mercado, en tus operaciones de trading.

 

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#Fase 1 del Ciclo: Acumulación cuando nadie cree en las subidas. El Big Bang 💥donde nace todo

Como su propio nombre indica, los operadores están llenándose los bolsillos de papel. Han detectado una oportunidad y acuden sigilosamente, sin montar escándalo, como siempre sucede con las cosas buenas. Ya te anticipo que, quien gana dinero en bolsa de verdad, no se dedica a postearlo en Instagram.

La acumulación es una fase aburrida, porque da la sensación de que los precios no avanzarán nunca. Pueden pasar meses, o incluso años, antes de comenzar las subidas. Este período de letargo sucedió con Tesla o con el Bitcoin, por poner un par de ejemplos que se me vienen a la cabeza.

Mientras tanto, los inversores permanecen alejados del foco mediático. No salen en las noticias, ni en redes sociales, ni en ningún sitio. Se dedican a comprar casas baratas, hasta que lo precios inevitablemente comiencen a subir.

 

La masa está viendo cómo la oportunidad está pasando por delante de sus narices. Quizás incluso se burlen de quienes están comprando activos. O les transmitirán el miedo que sienten, porque les parecerá demasiado arriesgado.

Podemos encontrar acumulación cuando un activo de calidad todavía no es conocido. Son las pequeñas o medianas empresas que acaban de salir a cotizar, y no hay mucha información disponible, o no se sabe muy bien hacia dónde planean llevar a la empresa sus directivos. O prefieren mantenerse en el anonimato, sin hacer salidas a bolsa estrella, como el fracaso tan sonado de Bankia.

En cambio, unos pocos inversores profesionales se han dado cuenta de que el precio está muy por debajo de su valor real, así que se van posicionando. Permanecerán sigilosamente en sus puestos, esperando las futuras recompensas. Están entrando en una casa por la noche a hurtadillas, y no les interesa que nadie les descubra.

Según la teoría de Valor, la acumulación se da en la fase «Underpriced». El valor real del activo (valor intrínseco) está muy por encima de su cotización actual. Es una anomalía que se corrige tarde o temprano cuando el precio sube fuerte

 

Después de un pánico bursátil, cuando nadie quiere saber nada de la bolsa, también se dan las acumulaciones. Hay un método relativamente sencillo para identificar el pánico extremo: se trata de ver los medios informativos. Si el telediario abre comentando lo mal que está la economía, el periodista de turno entrevista a familias que están siendo desahuciadas, y la palabra «crisis» es la que más se escucha en la barra del bar… el final de lo peor está muy cerca.

Así terminan las tendencias bajistas: con los precios cayendo a toda velocidad por culpa de la opinión pública. Han aguantado sus compras hasta que ya no pueden más, y venden asustados en el peor momento, pensando que los precios van a seguir bajando muchos años. Entonces respiran aliviados, sienten que se han quitado un peso de encima, y se dedican a otras cosas.

Adivina quién está comprando lo que nadie quería tener entre sus manos… exacto, los profesionales. Mientras que la mayoría está lloriqueando por las esquinas diciendo que «está todo muy peligroso, más adelante hablamos cuando las cosas se tranquilicen», o que «ahora hay muchas preguntas y pocas respuestas«, la mano fuerte ha salido al rescate y está sujetando los precios formando un rango lateral de acumulación. Son como las rebajas de El Corte Inglés, pero en bolsa: los profesionales ven la misma acción un 30% más barata y consideran que es una oportunidad, así que van a por ella.

 

 

tesla acumulación

Los inversores profesionales estuvieron acumulando acciones de Tesla durante 6 años. Después, en solamente 2 años… ¡¡¡el precio se multiplicó x20!!! Quien tuvo paciencia al final recogió los frutos de la espera.

 

En la acumulación el precio se queda en un estado de letargo, como un oso pardo hibernando en la cueva durante el frío. Necesita recuperar fuerzas antes de salir al exterior. En esta fase los precios todavía no tienen la suficiente fuerza como para subir, pero los peces gordos tampoco permiten que siga cayendo más.

La Acumulación termina al romper el rango lateral, dando paso a una fase alcista. El producto ya no admite más compras, la oferta colapsa y la demanda empuja los precios para arriba. El jefe de estación ha gritado por última vez «¡Pasajeros al tren!»

Cuanto más tiempo haya estado un activo lateralizando, más fuerte será la tendencia posterior. El cohete estaba colocado. Sólo había que prender la mecha.

 

#Fase 2 del Ciclo: La calmada tendencia alcista que da varias oportunidades para unirte

Charles Dow la llamó «Participación Pública». Me encanta ese concepto, se refiere a que cualquiera puede ganar dinero comprando mientras los precios suban, está al alcance de todos. Unos preferirán entrar antes tomando más riesgos y los conservadores esperarán más, como sucede con los pescadores después de una tormenta.

Los primeros atuneros que salen a faenar todavía están en peligro porque la fuerte marejada puede aparecer de nuevo. Eso sí, si les sale bien la apuesta encontrarán ejemplares más grandes. En el regreso a la lonja tendrán su recompensa porque los venderán más caros.

Los rezagados que entren más tarde tendrán la mar en calma, pero no habrán tenido el día completo para pescar. Y los peces que atrapen serán más pequeños. No se llevarán tanta parte del pastel, pero al menos tendrán para comer.

 

Lo mismo sucede con el inicio de las tendencias alcistas: quienes ven rápido el cambio y compran abajo, a buen precio, son quienes más ganan.

Pero también se equivocarán más porque, en ocasiones, se estarán anticipando. Y el cambio de tendencia no será definitivo.

Quienes esperan y prefieren ir sobre seguro ganarán menos, pero estarán pisando sobre tierra firme y no sobre arenas movedizas.

Una tendencia alcista la podría diferenciar un niño de 7 años porque los máximos y los mínimos son crecientes.

 

#Fase 3 del Ciclo: Euforia. El fin de la fiesta ha llegado y toca pagar la cuenta

La mano fuerte tiene preparado un engaño cuando las tendencias alcistas están a punto de terminar. Pegan un último acelerón y el precio despega hacia el cielo sin ninguna lógica. No es más que la puntilla final, el remate previo a la caída.

Lo hacen así para confundirte y que los Stops salten en el peor punto posible. Te hacen creer que las subidas van a prolongarse, que la velocidad de la subida va a continuar in-crecendo y que el techo todavía está muy lejos. Y resulta que todo es una farsa, una filfa, un artificio… pura fantasía.

La euforia se puede detectar cuando un amiguete te ha hablado de lo mucho que ha subido la empresa ***Rellenar***, los influencers repetían como loros que se iban a forrar gracias a sus participaciones en ***Rellenar***, o incluso el taxista te ha dado un consejo para invertir en ***Rellenar***. Esas frases son el mejor indicador para saber que toca coger el beneficio. Hay que salir de ahí cuanto antes.

Euforia desatada después de una tendencia alcista. Fíjate la velocidad que coge al final. Y sobre todo, fíjate en lo que ocurrió después, cómo el mercado se desplomó.

 

Quiero dejar claro una cosa respecto a la euforia: aunque todo el mundo esté viendo unos precios irracionales, la anomalía puede durar mucho más tiempo de lo que puede aguantar la cartera de alguien que vaya en contra del tsunami.

En las burbujas hay que tener paciencia y mantenerse al margen.

Y si es un activo que quieres comprar si o sí, hay que esperar a entrar cuando las cosas vuelvan a su tranquilo cauce.

 

#Fase 4 del Ciclo: Distribución. La patata caliente está a punto de explotar. Cámbiala de manos para no perder en el juego de la bolsa

Es similar al proceso de acumulación, sólo que se da en la parte alta del ciclo. Los profesionales están aprovechando el pico para repartir el papel que ya no les hace falta tener. Se quieren quitar de encima con jugosos beneficios lo que han ido comprando durante la tendencia alcista.

Cogen el dinero fresco, llenan el bolsillo y se van a por nuevas oportunidades. Mientras tanto, los pobres ilusos que confían en que le queda mucho recorrido a la tendencia alcista, no se esperan el batacazo que van a sufrir sus cuentas corrientes. Como cuando mis tíos compraron la casa a unos precios de escándalo, pensando que el precio de la vivienda continuaría al alza, «porque llevaban subiendo los últimos 30 años».

Recuerdo la distribución de Terra, que marcó una figura de cambio de tendencia clarísima. En plena burbuja de las punto.com del año 2000, dibujó un Doble Techo sobre los 140€ por acción. Poco después, en el año 2003, ¡Terra valía 3€!

Los accionistas que habían perdido todo llegaron a crear una Plataforma de Afectados pidiendo la devolución de su dinero, aunque no sé muy bien a quién iba dirigida la petición. Esto de querer ocultar tu responsabilidad en un error, por cierto, es bastante cobarde. Creo que la actitud correcta es asumir que te equivocaste, y construir sobre esa derrota la siguiente victoria.

 

La épica distribución que se dio tras la salida a bolsa de BANKIA. Pobres clientes que hicieron caso al director de la sucursal – Juanito, el de toda la vida – animándoles a comprar acciones de este «título tan sólido». La empresa estaba arruinada, y como necesitaban dinero a toda costa, fueron a por los ahorros de los abuelos sin ningún tipo de escrúpulo.

La sacaron a cotizar a 120€ y en menos de un año ya estaba en 20€ (-85%). Un año después de su estreno reportaron pérdidas de 3.000 millones, una canallada en toda regla. Falsificaron las cuentas ocultando que estaba quebrada, para que la salida a bolsa pareciera algo serio

Después vino papá Estado al rescate, les entregaron 22.000 millones del dinero que todos los contribuyentes habíamos aportado. En lugar de ir destinados a carreteras, sanidad o educación, fueron a pagar la fiesta de los banqueros. Mira que estaba difícil colarse en el top de escándalos financieros de España, pero el caso de Bankia entró en el pódium por derecho propio.

 

#Fase 5 del Ciclo: Tendencia Bajista. Quienes continúan comprados piensan que «sólo es un retroceso».

Los compradores poderosos se han retirado después de hacer el beneficio, ya nadie confía en futuras subidas. Sólo quedan dentro quienes entraron a última hora. Los pobres van tarde, derechitos al matadero como un cordero que aguarda pacientemente su destino.

Los soportes ya no aguantan y el precio perfora el rango lateral de distribución. La demanda se retira y los osos pasan a dominar la situación. Sólo hay un camino posible en el futuro más cercano: 📉📉.

Como la caída es paulatina, sin hacer muchos aspavientos, algunos compradores todavía esperan que el precio se recupere. Este movimiento lo hacen a propósito: quieren generarte una falsa ilusión para que todavía no cierres las posiciones. Los anhelos alcistas desaparecerán en la última fase.

En una tendencia bajista, como ésta que marcó el Dow Jones, el precio marca máximos y mínimos decrecientes

 

#Fase 6 del Ciclo: Pánico. El desastre para quienes mantenían posiciones largas. Al final, todo vuelve a su sitio y la rueda volverá a girar de nuevo

Si ves un abrigo en el Zara que te gusta, lo normal es que te esperes a las rebajas para comprarlo, ¿no? Será mucho mejor gastar 80 que 150€. Incluso hasta sentirás que estás «ganando» dinero con los 70 euros que has ahorrado.

Bien, pues en bolsa sucede justo lo contrario. Cuando llega el pánico la masa se deja asustar y se retiran del mercado. ¡Y eso que están viendo el mismo activo que antes, pero a un precio mucho más bajo!

Ya dijeron Khaneman y Thaler – dos psicólogos que ganaron el premio Nobel de Economía – que estamos diseñados para autosabotearnos cuando tenemos dinero en juego. Y lo demostraron con evidencias, como el abuelo que no abandonará su casa ni por un millón de euros (aunque la propiedad apenas valga 100.000€). Estas trampas psicológicas nos hacen desconfiar en los momentos de oportunidad, nos da mucha más confianza comprar una acción cara que comprar una barata.

 

En la fase de pánico los precios caen en picado, sin que ningún nivel sea capaz de sostenerlos. Los profesionales se han retirado totalmente y las órdenes de venta se acumulan una detrás de otra, sin orden alguno. Nadie quiere estar ahí y están dispuestos a deshacerse de las posiciones a cualquier precio con tal de quitarse el agobio de encima.

En estos momentos apocalípticos la volatilidad es exageradamente alta. El recorrido normal de un activo puede multiplicarse por más de 10. Si el DAX30 en una sesión se mueve en un rango de 70 u 80 puntos, en situaciones de pavor podría subir o bajar 800 puntos en un día.

Se habla del fin de una era, de cerrar instituciones centenarias, de la nueva sociedad que está por venir… es como si se abriera el suelo ante tus ojos y empezasen a salir dragones escupiendo fuego para arrasar con el mundo conocido. Y luego resulta que nunca es para tanto. Y si alguna vez de verdad es el fin del mundo, lo que menos te importará serán las posiciones que lleves compradas en el Euro-Dólar o el Petróleo.

 

En el pánico huyen asustados quienes todavía mantenían compras. No entienden lo que está sucediendo, están cansados de aguantar tanto tiempo una posición perdedora y venden muy cerca del suelo. Pierden sus ahorros por no tener la cabeza fría cuando hay que tenerla.

Las situaciones de pánico son el germen de futuros ciclos alcistas, como vimos en la primera fase de acumulación. Cuanto mayor sea el miedo generado, más sólida será la subida posterior. Hay ejemplos de sobra, seguramente recordarás alguno como la crisis inmobiliaria y financiera de 2008-2009 («necesitamos un nuevo sistema económico y bancario mundial»), la noche aciaga del Brexit (parecía que Europa se desintegraba, «¡necesitaremos un nuevo pasaporte para viajar a Londres!») o la crisis del COVID («¿moriremos todos?»).

Puedes coger una bolsa cualquiera – el Ibex, el Dax o el Dow Jones – y repasar el movimiento de los precios en alguna de estas fechas clave. Compara  las noticias del telediario cuando había pánico extremo y fíjate en el gráfico: verás que fueron los mejores precios para comprar. Y también verás que después de la tempestad, siempre vino la calma.

Un ciclo del mercado completo con sus 6 fases: acumulación, tendencia alcista, distribución, tendencia bajista y pánico. Y vuelta a empezar

 

Vale, me ha encantado saber cómo funciona el mercado. Pero, ¿cómo puedo ganar dinero en el trading?

Un sistema de trading no se construye al azar, ni solamente mirando números. Dos personas pueden tener la misma estrategia entre sus manos, exactamente la misma, con unos parámetros de entrada y salida idénticos. Sin embargo, dejándoles solamente un mes a sus anchas, haciendo las operaciones que cada uno considere válidas, los resultados de uno no tendrán nada que ver con los que tenga otro.

El motivo de que existan grandes diferencias entre dos operadores es que, quien gana, entiende cómo funciona el mercado de verdad, y por eso sabe cuándo aplicar la estrategia. El otro se dejará llevar por la euforia buscando subidas cuando ya no toca, o sentirá pánico donde tú veas grandes oportunidades para ganar dinero. No sabrá escuchar qué le están queriendo decir los gráficos.

Uno de los traders fluye con el mercado como si se estuviera dejando llevar por una ola que es muy superior a él. Y aprovecha la fuerza de la marea para regresar a la orilla sano y salvo, dejándose llevar tranquilamente. Mientras que el otro se dedica a luchar contra un Goliath infinitamente más poderoso, a quien es imposible vencer, y se termina ahogando.

 

Distinguiendo las 6 fases que tiene un ciclo serás capaz de definir el Contexto del mercado. Éste es el primer paso a dar antes de siquiera pensar en arriesgar tu dinero con una operación de compra o venta. Porque no tomarás la misma decisión si el mercado está bajista, lateral o alcista.

Una vez que tienes claro cuál es el Contexto del mercado, es el momento de dar el siguiente paso: disparar. Para ello hace falta identificar ciertos parámetros en el gráfico. Sólo fiján así la trade tendrá muchas posibilidades de ser ganadora 💸.

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Y recuerda que el mercado es una rueda siempre gira de la misma forma.

Así que quita la lupa de lo que ha sucedido en los últimos 5 minutos, y fíjate en qué fase del mercado se encuentra la cotización en este preciso instante, para tener un Contexto general.

Que nadie lo va a hacer por ti 😉

 

Firmado por Enrique Bernardo Mazón Haya

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Comentarios:

Un comentario en “Las 6 fases del CICLO del MERCADO que te harán distinguir entre una mediocre o una grandísima operación. Así se marca la diferencia entre el trader normalito, y el que gana dinero de verdad


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