Érase un Fondo de Inversión gestionado por dos premios Nobel de Economía… y quebró por ser demasiado «inteligente» y carecer de humildad frente al mercado. Te presento al Titanic de la gestión de activos («¡Ni Dios mismo podría hundir este barco!»). Es el Long Term Capital Management

«Cuando era joven, colgué en un clavo de la pared de mi habitación las cartas de rechazo de las editoriales. Solían venir con notas escritas a mano: Esto es bueno, pero no es para nosotros. Tienes talento. Vuelve a enviarnos algo más adelante. En un momento dado el clavo ya no soportaba más peso por … Sigue leyendo Érase un Fondo de Inversión gestionado por dos premios Nobel de Economía… y quebró por ser demasiado «inteligente» y carecer de humildad frente al mercado. Te presento al Titanic de la gestión de activos («¡Ni Dios mismo podría hundir este barco!»). Es el Long Term Capital Management